No me llames extranjer@ , ni pienses de dónde vengo,
mejor saber dónde vamos, adónde nos lleva el tiempo.

Cuando comenzamos nuestra andadura en esta profesión, en el empeño de mejorar este mundo, aún lo tenemos, nos convertimos en voluntarias de CEAR, Comisión Española de Ayuda al Refugiado y, pese a que nuestra experiencia fue buena,  la burocracia, como en cualquier organización gubernamental y no gubernamental,  hizo que abandonásemos ese voluntariado.

En ese tiempo conocimos a mucha gente venidas de otros países, algunas con problemas y otras sin ellos, pero todas ellas buscando un futuro si no mejor, más cierto y más libre. Y quizás ésta fue la razón de que hoy tengamos un profundo conocimiento del derecho de extranjería.

Desde entonces hemos avanzado mucho, nosotros y ellos.

Conocimos argentinos que querían mejor vida para sus hijos, colombianos que huían de la guerrilla,  árabes que, como decía una amiga, !que bien se orientan a la hora del rezo!, africanos de muchos países que necesitaban dinero para comer, mexicanos que huían de la corrupción, algunos chinos y extrañamente hasta un japonés (no son ellos de salir de su país buscando nada porque lo tienen todo o casi todo).

Pero había algo en común en todos ellos, todos abandonaron sus países de origen buscando más libertad, del latín: libertas. 

Ya lo dijo Cervantes:

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres .-

A la huída un valor añadido era ser mujer.

Aún hoy lo es pero hace 15 años ni os cuento. Vinieron muchas mujeres, algunas engañadas y otras a sabiendas que el sexo era el comercio en el que la contrataban.

A algunas las vimos deportarlas, otras denunciar algunos abusos, otras  sólo pensaban en trabajar , pero todas ellas buscaban mejor vida para los suyos y, quizás por ello, viene a mi memoria un nombre en particular .

Era muy morena y no demasiado joven con una vida llena de carencias. Su deseo,  trabajar en  Amsterdam, porque allí ejercer el oficio más antiguo del mundo era un trabajo más,  con sus derechos y obligaciones.  Luchó por la nacionalidad española con uñas y dientes porque si eras  europea podías trabajar mejor.

¡Y lo conseguimos juntas! y se fue con un hombre del que se enamoró que como ella misma nos comentó, le colaboraba. ¡Bonita expresión!

Su mayor empeño era dar educación a sus hijos y amparar al más pequeño que era muy buen estudiante. A ella solo le interesaba darle formación para que pudiese optar por  una vida más libre que la suya.

Desconozco si supo el oficio de su madre pero hoy sé que la quiere y mucho porque hace unos días vino a decirnos que  había terminado su carrera de ingeniero, a darnos las gracias por ayudarlo a obtener su nacionalidad y, que se queda en España porque se siente español. ¡Todo un orgullo!

No me llames extranjero porque tu pan y tu fuego
calmen mi hambre y mi frío, y me cobije tu techo.

No me llames extranjero, que es una palabra triste,
que es una palabra helada, huele a olvido y a destierro
.

#porunfuturomejor ,  #siempreluchando

 

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